Humm. ¡qué desanimada estoy! Hoy me siento muy mal porque al pensar que eras el chico perfecto todo se me derrumbó en un momento instantáneo. Quisiera decirte al oído lo mucho que te quiero, este pobre corazón te quiere decir lo que siente. Qué culpa tengo yo de haberte amado sin pensar las consecuencias. Pero de qué, si te veo todos los días y si te veo caminar por las calles nunca me voy a olvidar de vos.
Mientras pasan los días me desespero por vos. Y sin embargo tengo en mi corazón y en mi cabeza tu recuerdo. ¿Cómo olvidarte? Trato de sacarte de mi mente pero no lo puedo conseguir.. Igual vos, nunca sabrás que te quiero, que siempre te querré, pase lo que pase estarás en cada momento y en cada situación.
Sonia Coronel
martes, 24 de junio de 2008
lunes, 23 de junio de 2008
Verónica Perez
El amor de la joven Verónica
¡Qué feliz estoy de haberme enamorado!, querido diario ¡Lo que es el amor! Haberte abandonado a tí. El único que sabe, tan inseparable los dos. Y sin embargo estoy contenta. Sé que igual me vas a escuchar. Hay personas que parecen ser escogidas por el destino para atormentar un corazón como el mío. ¡Él es el amor de mi vida! Y sin embargo alguien siempre lo arruina ¿Qué culpa tengo de que en el mundo haya personas malas y destructivas?, mientras el se alejaba de mí cuando hablaban mentiras. Pero igual, ¡yo lo amo igual! Y sé que él también aunque lo haga en silencio. Lo sé porque pasamos momentos de risas y de sufrimiento. Y digo que sé porque hoy está conmigo ¡inseparables los dos!
Verónica Perez
¡Qué feliz estoy de haberme enamorado!, querido diario ¡Lo que es el amor! Haberte abandonado a tí. El único que sabe, tan inseparable los dos. Y sin embargo estoy contenta. Sé que igual me vas a escuchar. Hay personas que parecen ser escogidas por el destino para atormentar un corazón como el mío. ¡Él es el amor de mi vida! Y sin embargo alguien siempre lo arruina ¿Qué culpa tengo de que en el mundo haya personas malas y destructivas?, mientras el se alejaba de mí cuando hablaban mentiras. Pero igual, ¡yo lo amo igual! Y sé que él también aunque lo haga en silencio. Lo sé porque pasamos momentos de risas y de sufrimiento. Y digo que sé porque hoy está conmigo ¡inseparables los dos!
Verónica Perez
Soledad Rivero
¡Qué ocurrencia la mía! Soñar que estuvimos juntos sin separarnos un instante. ¿Dónde quedó todo eso? Ahora ya no te tengo conmigo. Solamente me queda en el recuerdo los momentos en que mil cosas vivimos ¿ Acaso habré alimentados mis ilusiones? ¿Cómo estará ahora? ¿Se acordará de mi? Sin embargo estoy contenta porque ya lo olvidé y sé que en el fondo de mi corazón ya no queda nada de lo que algún día existió A pesar de que cada vez que escuche su nombre me voy a acordar de cuánto lo quise.
Soledad Rivero
Soledad Rivero
Mara Maidana
Me estoy sintiendo sola. ¡Mi amor! , desde que te fuiste a la capital a estudiar me siento cada vez peor, ya no sé que hacer para no pensar en vos; pero por otro lado me siento contenta porque cuando vuelvas vas a ser todo un ingeniero.
Hoy me levanté y pensé ir a visitar viejos amigos como lo hacíamos cuando estabas ¿te acordás? Pero me s¡ puse muy melancólica y no fui.
Aparte ver a las parejas caminando contentos por las calles me pone muy mal ¿Faltará mucho para que vuelvas? Sé que lo que estás haciendo es por los dos pero todavía no termino de entender ¿Hacía falta que te fueras tan lejos? ¿O te fuiste por otra razón? Yo no lo sé, en realidad, lo único que sé es que te quiero volver a ver.
Cintia Sanabria
Hoy me levanté y pensé ir a visitar viejos amigos como lo hacíamos cuando estabas ¿te acordás? Pero me s¡ puse muy melancólica y no fui.
Aparte ver a las parejas caminando contentos por las calles me pone muy mal ¿Faltará mucho para que vuelvas? Sé que lo que estás haciendo es por los dos pero todavía no termino de entender ¿Hacía falta que te fueras tan lejos? ¿O te fuiste por otra razón? Yo no lo sé, en realidad, lo único que sé es que te quiero volver a ver.
Cintia Sanabria
Jésica Gonzalez
¡Qué aburrida estoy! Hoy como tantas noches me encuentro sola en esta gran habitación, sin embargo todavía no entiendo el motivo de tanta soledad. ¿Será por mi carácter, por mi forma de ser? ¿Acaso soy la culpable de estar como estoy?. No lo creo, ellos no me supieron comprender. No los quiero, me dejaron sola, no los tengo. Cometí un error, no lo niego, los necesito…
Jésica González
Jésica González
Johana Baini
¡Qué triste estoy! ¡Me siento muy mal porque volví a fallar! Ayer fue un día muy importante para un tierno amigo al que quiero mucho Se llama Jony. Ayer fue su cumpleaños: cumplía 18 años El contaba conmigo para que no faltara a ese importante evento, ahora creo que debe estar enojado conmigo porque no fui. Yo preferí ir a otro lugar y divertirme con otras personas, pero estoy muy arrepentida porque al no ir donde había prometido sufrí otros inconvenientes ¿Y ahora qué voy a hacer? ¿Recibiré su perdón? ¡Ojalá me perdone! Si no recibo su perdón no sé que voy a hacer. Porque él fue una persona muy importante en mi vida a la que quise con todo el corazón y aún lo quiero.
Johana Baini
Johana Baini
Gabriel Baez
¡Hola querido amigo! , perdona si te he abandonado por un tiempo.
Amigo mío, tú que sabes todos mis secretos y escondes todo lo que yo siento, quiero preguntarte algo ¿por qué cada vez que la veo a ella siento que me desespero?
¿por qué se me acelera el corazón siento que se me va a salir por la boca? ¿Será que es el amor? ¿Será que me estoy enamorando? ¡Serán estos sentimientos lo que a veces me hacen actuar como un tonto e inconciente? ¿Acaso alguna vez me daré cuenta de lo que siento? Solo me queda esperar para saberlo….
Gabriel Báez
Amigo mío, tú que sabes todos mis secretos y escondes todo lo que yo siento, quiero preguntarte algo ¿por qué cada vez que la veo a ella siento que me desespero?
¿por qué se me acelera el corazón siento que se me va a salir por la boca? ¿Será que es el amor? ¿Será que me estoy enamorando? ¡Serán estos sentimientos lo que a veces me hacen actuar como un tonto e inconciente? ¿Acaso alguna vez me daré cuenta de lo que siento? Solo me queda esperar para saberlo….
Gabriel Báez
Cintia Sanabria
Me estoy sintiendo sola. ¡Mi amor! , desde que te fuiste a la capital a estudiar me siento cada vez peor, ya no sé que hacer para no pensar en vos; pero por otro lado me siento contenta porque cuando vuelvas vas a ser todo un ingeniero.
Hoy me levanté y pensé ir a visitar viejos amigos como lo hacíamos cuando estabas ¿te acordás? Pero me s¡ puse muy melancólica y no fui.
Aparte ver a las parejas caminando contentos por las calles me pone muy mal ¿Faltará mucho para que vuelvas? Sé que lo que estás hacie3ndo es por los dos pero todavía no termino de entender ¿Hacía falta que te fueras tan lejos? ¿O te fuiste por otra razón? Yo no lo sé, en realidad, lo único que sé es que te quiero volver a ver.
Cintia Sanabria
Hoy me levanté y pensé ir a visitar viejos amigos como lo hacíamos cuando estabas ¿te acordás? Pero me s¡ puse muy melancólica y no fui.
Aparte ver a las parejas caminando contentos por las calles me pone muy mal ¿Faltará mucho para que vuelvas? Sé que lo que estás hacie3ndo es por los dos pero todavía no termino de entender ¿Hacía falta que te fueras tan lejos? ¿O te fuiste por otra razón? Yo no lo sé, en realidad, lo único que sé es que te quiero volver a ver.
Cintia Sanabria
Cecilia Araujo
Después de tanto tiempo de haber esperado el momento para volver a verlo, tenerlo cerca de mí, volver a estar juntos, como antes, como si nunca nos hubiésemos alejados, llegó el momento.
Esa misma tarde decidí ir a su casa, hablar con él y contarle que mis sentimientos no habían cambiado para volver a construir esa historia que teníamos, decirle que tan solo me dejase ser su amiga porque no soportaba más esa distancia.
Fui hasta la puerta de su casa, lo llamé, cuando salió se sorprendió. Al verme me miró fijamente y vi. en sus ojos un brillo muy especial. Se acercó a mi y besó mis mejillas. Mientras charlábamos su mirada seguía fija en mí y sentí que por más que el tiempo había pasado él seguía enamorado de mí. Me invitó a pasar, nos sentamos y en ese momento me dijo: antes que sigamos hablando hay algo que tengo que decirte
En ese momento pasaron miles de ideas por mi cabeza. Después de cinco minutos salió de su habitación una chica y me dijo mientras la abrazaba: “ella es mi novia”….
CECILIA ARAUJO
Esa misma tarde decidí ir a su casa, hablar con él y contarle que mis sentimientos no habían cambiado para volver a construir esa historia que teníamos, decirle que tan solo me dejase ser su amiga porque no soportaba más esa distancia.
Fui hasta la puerta de su casa, lo llamé, cuando salió se sorprendió. Al verme me miró fijamente y vi. en sus ojos un brillo muy especial. Se acercó a mi y besó mis mejillas. Mientras charlábamos su mirada seguía fija en mí y sentí que por más que el tiempo había pasado él seguía enamorado de mí. Me invitó a pasar, nos sentamos y en ese momento me dijo: antes que sigamos hablando hay algo que tengo que decirte
En ese momento pasaron miles de ideas por mi cabeza. Después de cinco minutos salió de su habitación una chica y me dijo mientras la abrazaba: “ella es mi novia”….
CECILIA ARAUJO
Amalia Godoy
¡Qué día tan feo! Mi amor, Una vez más te vi pasar por casa como lo haces todas las tardes. Siguen pasando los días y no te tengo junto a mí. ¡te extraño mucho! No te voy a olvidar aunque pasen los años ¿No sabés cuánto sufre mi corazón cuando se acuerda que no estás junto a mí? ¿Tanto te metiste en él que ahora no te puedo sacar? Yo no quise quererte pero no podía evitarlo ¿Cómo hago para volver el tiempo atrás? Sería tan feliz con solo mirarte. Yo sé que nunca más volveré a estar con vos. Si solo pudiera borrar todos lo que viví junto a vos. Si nunca te hubiese conocido no sufriría como sufro hoy.
Amalia Godoy
Amalia Godoy
El género epistolar
Renace el género epistolar
Quien ha visto a una niña de corta edad escribiendo una carta a una amiga, habrá percibido que en ese acto hay mucho más que un ejercicio epistolar. Tal vez a duras penas pueda trazar las figuras de las letras, pero lo que se nota claramente es su empeño para agregar otras cosas más allá de las palabras. Y así incorpora, tal vez, una flor recién cortada, con frecuencia, una foto, seguramente, un dibujo. Además, las palabras son de colores, forman un paisaje, suben y bajan por los márgenes. Algo parecido encontramos en los manuscritos de los monjes medievales, en los libros de horas de los príncipes, en los poemas de los trovadores , donde contemplamos una profusión sorprendente de imágenes que se continúan con letras de caligrafía exquisita, sin solución de continuidad. Todo el bestiario fabuloso de los pergaminos pasa de un símbolo a otro por una suerte de alquimia, lo que las modernas tecnologías digitales llaman morphing , la cara de un hombre que se convierte por pasos imperceptibles en cabeza de un pájaro, el árbol que se muda en velero. Lo mismo sucede en aquella carta, donde todo se entremezcla. Finalmente, la niña escribe el nombre y la dirección en el sobre y lo cierra ceremoniosamente. Para ella los códigos postales son misteriosos y la carta llega a destino por arte de magia.
* * *
Este relato, que no es ficticio, nos dice mucho sobre la esencia de la comunicación humana. En efecto, la pequeña escritora está viviendo la plenitud de un “encuentro virtual” con su amiga del alma. Virtual porque no está presente, pero que es tan real como si lo estuviera. El concepto de “realidad virtual” no es tan moderno como creemos. Estamos ante un hecho significativo, que el educador podrá multiplicar con la infinita variedad de formas que permiten los multimedios digitales. Así como la niña daba mayor importancia a los regalos que enviaba a su amiguita que a sus propias palabras, el adolescente de hoy se sumerge en el correo electrónico, o en las página de Internet, no sólo por los textos sino por los gráficos, figuras, fotos, sonidos y videos, que enriquecen el código de la escritura. Con la ventaja de saber que el mensaje se envía con un simple clic, y que no deberá esperar demasiado para una respuesta. El género epistolar ha tomado, gracias a las redes digitales de comunicación, una nueva proyección y ha vuelto a la manera más antigua de comunicarse, que es a través del obsequio, del regalo. Lo primero que pasa por la red es un chorro de cariño, una ofrenda, un don. Los bits son, apenas, su soporte multiforme.
Por Antonio M. Battro
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/339223
Quien ha visto a una niña de corta edad escribiendo una carta a una amiga, habrá percibido que en ese acto hay mucho más que un ejercicio epistolar. Tal vez a duras penas pueda trazar las figuras de las letras, pero lo que se nota claramente es su empeño para agregar otras cosas más allá de las palabras. Y así incorpora, tal vez, una flor recién cortada, con frecuencia, una foto, seguramente, un dibujo. Además, las palabras son de colores, forman un paisaje, suben y bajan por los márgenes. Algo parecido encontramos en los manuscritos de los monjes medievales, en los libros de horas de los príncipes, en los poemas de los trovadores , donde contemplamos una profusión sorprendente de imágenes que se continúan con letras de caligrafía exquisita, sin solución de continuidad. Todo el bestiario fabuloso de los pergaminos pasa de un símbolo a otro por una suerte de alquimia, lo que las modernas tecnologías digitales llaman morphing , la cara de un hombre que se convierte por pasos imperceptibles en cabeza de un pájaro, el árbol que se muda en velero. Lo mismo sucede en aquella carta, donde todo se entremezcla. Finalmente, la niña escribe el nombre y la dirección en el sobre y lo cierra ceremoniosamente. Para ella los códigos postales son misteriosos y la carta llega a destino por arte de magia.
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Este relato, que no es ficticio, nos dice mucho sobre la esencia de la comunicación humana. En efecto, la pequeña escritora está viviendo la plenitud de un “encuentro virtual” con su amiga del alma. Virtual porque no está presente, pero que es tan real como si lo estuviera. El concepto de “realidad virtual” no es tan moderno como creemos. Estamos ante un hecho significativo, que el educador podrá multiplicar con la infinita variedad de formas que permiten los multimedios digitales. Así como la niña daba mayor importancia a los regalos que enviaba a su amiguita que a sus propias palabras, el adolescente de hoy se sumerge en el correo electrónico, o en las página de Internet, no sólo por los textos sino por los gráficos, figuras, fotos, sonidos y videos, que enriquecen el código de la escritura. Con la ventaja de saber que el mensaje se envía con un simple clic, y que no deberá esperar demasiado para una respuesta. El género epistolar ha tomado, gracias a las redes digitales de comunicación, una nueva proyección y ha vuelto a la manera más antigua de comunicarse, que es a través del obsequio, del regalo. Lo primero que pasa por la red es un chorro de cariño, una ofrenda, un don. Los bits son, apenas, su soporte multiforme.
Por Antonio M. Battro
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